Establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal, y aprender a decir no cuando sea necesario, puede ayudar a lograr un mejor equilibrio emocional en las personas que sufren los estragos de un mal balance o conciliación laboral y familiar.
Es conveniente, en muchos casos en que se sientan las consecuencias de una alta carga de trabajo, mantener la calma y, si no se vislumbra una solución clara, acudir a un especialista.
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